Africamérica

Julio Tous Oviedo | @revistamargen | 15 junio, 2020

Motivado por el objetivo de obtener mi visa y conquistar el sueño americano se convirtió en mí,  en una obsesión.  Siempre había querido hacerme tomar una fotografía en la antorcha de la estatua de la libertad o bajo la proyección de la sombra de las torres gemelas, sueño que se viera frustrado años más tarde con la caída del símbolo del epicentro del comercio americano. 

Después de varios fallidos intentos, finalmente se me dío la oportunidad de estar frente a frente con un agente consular de la Embajada Norteamericana.  Madrugones, filas interminables, aguaceros y hasta pisotones tuve que soportar para cumplir con la tan anhelada cita,  y poder conocer la tierra del Tío Sam.

Razón tenían algunos de mis amigos cuando se atrevieron a afirmar, que llegaría a Los Estados Unidos, si era que algún día lo lograba, apoyado de un bastón;  No estaban tan lejos de la realidad, porque ya empezaban a asomarse mis primeras canas y otros signos que solo se notan con la edad.

Llegó el día señalado, y después de haber cumplido con todos los protocolos de seguridad para ingresar al complejo, pase a la ventanilla correspondiente, donde fui asistido por una muy delicadamente vestida dama afrodescendiente, de consistencia robusta, labios prominentes y de ojos saltones.  Al formular  las preguntas de rigor, me habló en inglés con acento sureño: — Welcome to the United States of America – Cerré los ojos y suspiré profundamente, y después de un instante me dije: – Llegué a Los Estados Unidos sin salir de Colombia – Sin creer pensar que aunque este pedacito de tierra pertenezca a Los Estados Unidos, haya invasión de la soberanía nacional, por lo del derecho internacional, que otorga inmunidad diplomática.

Había escuchado mucho sobre el racismo y la exclusión social en ese país, que llegué a pensar que el fenómeno estaba asociado con la estratificación social, y que obedecía a factores netamente económicos.  Existe la “pigmentocracia” como en algunas sociedades hispanoamericanas en la época colonial, donde los individuos eran clasificados de acuerdo al color de su piel, correspondiendo el estrato superior al amo “blanco”. Resultando entonces, el racismo más de color que de clase social.

Tuve la oportunidad de conocer a un “afroamericano” en Carolina del Norte, región perteneciente a los estados esclavistas del sur de Los Estados Unidos, y bastante comprometida con las luchas raciales; se indignó mucho al escuchar este término con el que los habían denominado, arguyendo que sonaba despectivo, y que además era excluyente y racista. – Todos somos “Americanos”, sin más apelativos, nacidos en igualdad de condiciones, solo que nos han negado muchas oportunidades, por el color de nuestra piel. – Dijo – estaríamos contemplando la posibilidad de edificar un nuevo concepto: AfricAmerica, el cual sería igual de racista y excluyente.

 La  raza y el racismo en sí, han sido concebidos como una construcción socio-cultural basada en diversos contextos históricos, políticos y económicos,  convirtiéndose en un delirio colectivo para los afrodescendientes. Se debe entonces, proponer desde la academia, que somos humanamente idénticos en la cadena evolutiva, sin tener en cuenta ciertas características físicas distintivas, como el color de la piel o el cabello, que se transmiten por herencia de generación en generación.

Desde esta perspectiva, nos proyectaremos para poder cohabitar en una sociedad menos desigual, donde  los hijos de  nuestros nietos aprendan ya y para siempre que somos miembros de una sola tribu y que pertenecemos a la única especie: Homo Sapiens,  la que solo nos queda hoy, de las por lo menos seis especies que habitaban la tierra hace más o menos cien mil años: LA HUMANA.

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

CARTILLA PARA NARRAR EL PATRIMONIO FESTIVO Y CULTURAL DE CARTAGENA

El Colectivo de comunicación ACEP adelantó el proyecto: La Radio Escolar como estrategia para la conservación y promoción de la memoria cultural y patrimonio festivo de Cartagena

LEGADO DE AURY SARÁ MARRUGO

El 5 de diciembre de 2001 en un crimen de lesa humanidad, Colombia perdió a uno de sus más valiosos gestores de la lucha social y política.

Wganda Kenya, la leyenda: África y las Antillas en acetato

Wganda Kenya, la mítica agrupación colombiana de música africanizada de los años setenta y comienzo de los ochenta.

LA PELÍCULA Y MILAGRO DE MI NACIMIENTO

tos días de encerramientos como docente me ha tocado en la distancia continuar con mi trabajo con estudiantes a través de email y WhatsApp.

ADOLFO PACHECO ANILLO, POSTULADO AL PREMIO VIDA Y OBRA DE MINCULTURA

Es el sentir de la cultura sabanera, el Mochuelo que canta bonito en Los Montes de María, el Pintor que le pone color a cualquier nota musical.