Wganda Kenya, la leyenda: África y las Antillas en acetato

*Oscar Castillo Castro | | 15 junio, 2020

Wganda Kenya, la mítica agrupación colombiana de música africanizada de los años setenta y comienzo de los ochenta, con algo de funk, de calypso, kompa y ritmos psicodélicos en su repertorio; llevó hasta sus últimos días una verdad que la mayoría de sus seguidores desconocían: nunca existió como orquesta y que sus instrumentistas no pertenecían al Caribe; a excepción de uno, todos eran del interior del país.

Esa feliz paradoja de andinos marcando terreno con dominio de oficio con música ajena a su entorno cultural, permitió que su atinada exploración melódica y el serio mercadeo de su disquera por America Latina y África fuera una revelación colmada de éxito y popularidad.

Esa existencia etérea se puso a prueba. En el momento más alto de su saga, en 1977, fue invitada a participar en los carnavales de Panamá. Como sólo funcionaba para grabar acetatos en el sello Fuentes de Medellín, hubo que reunir a la carrera a sus músicos originales para hacer la gira.

Julio Estrada, “Fruko”, arte y parte de ese invento musical que popularizó la música africanizada en Colombia.  

En el aeropuerto de Ciudad de Panamá una multitud esperaba la llegada de la agrupación. Algunos reporteros de espectáculos aguardaron largo tiempo para darle el despliegue al grupo foráneo de moda en el itsmo. “Ellos estaban esperando que del avión bajaran unos negrones de afros y rastas … pero el único morenito era Carlos Piña. Cuando salieron todos los pasajeros que pasaron por la sala de espera, preguntaron: ‘¿Bueno, y en este avión no vinieron los de Wanda Kenya?’. Y el vocalista Diego Galé, les dijo: ‘nosotros somos a quienes esperan, somos los de Wanda Kenya’”, revela sin contener la risa Julio Estrada, “Fruko”, su director y arreglista. Aquella fue su primera y última aparición en público.

Origen 

Debido al éxito de la música africana en los picós y emisoras en Cartagena, el gerente de la casa disquera, José María Fuentes, al lado de sus asesores Javier García, Isaac Villanueva y Hernán Colorado Vallejo, le propusieron a “Fruko”, el multifacético músico y arreglista de planta, a que liderara el montaje de la producción de una nueva orquesta que ya tenía nombre: Wganda Kenya. Le hablaron del estilo que iba a tener y la clase de ritmo que interpretaría. Estrada aceptó. Seleccionó a los músicos que creyó acordes para esa aventura: como cantante a Jaime Galé (conocido bolerista), Carlos Piña (costeño del saxo alto), Fernando Meza, “Tomate”, (órgano y piano), Mariano Sepúlveda (guitarra), Fernando Villegas (congas), coros: Carlos Piña, Joe Arroyo y Wilson Manyoma.  Y él, en la bateria, bajo, ukelele, cuatro, los arreglos y la dirección.

El músico sanmarquero, Carlos Piña, único caribeño de Wganda Kenya

Antes de esa producción se presentó un inconveniente de última hora, el vocalista Jaime Galé se resistía a cantar porque alegaba que no entendía las lenguas (papapiamento, patoise, creoles…) de las canciones que iba a interpretar. Pero Fruko lo convenció indicándole que a veces podía darse la licencia de “hablar” con el lenguaje que entre ellos usaban para mamar gallo en los estudios.

Su primer L.p. salió al mercado el 20 de septiembre de 1975. “Homenaje a los embajadores”, fue el título del álbum. “Eso nos salió bonito, es más, llegó a Africa y fue éxito en el Congo y en otros paises como Senegal y Nigeria. En el Caribe fue de amplia aceptación: Aruba, Curaçao, Jamaica, Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, Panamá y Venezuela. También sonó muchísimo en Nueva York, donde creían que la orquesta era de África. Disco obligado en las emisoras de Colombia”, dice Fruko satisfecho de su obra.

Fueron más de doce álbumes prensados que han tenido unos mayor aceptación que otros, dentro y fuera de Colombia. Sus títulos más reconocidos son: Homenaje a los Embajadores, El evangelio, El Aluminio, El Caterete, El Yoyo, Yoro, Shakalaode, Bayesa y Kiliboi.

Resonancia

Wganda Kenya se caracterizó por hacer “cover” o versiones libres de discos que ya habían sido difundidos en sus versiones originales en las Antillas y Africa Occidental. Por eso en Cartagena, base nacional del gusto por la música africana, sucedía que muchas de las criollizaciones de la orquestación de Fuentes ya habían sido “palos” de picós y radiodisfusoras y no lograron calar en la aceptación local. La Pipona, el Baile del Kunfú y otras piezas de la onda psicodélica están entre ellas. Pese a esto, algunos analistas de la música popular consideran que de cierto modo estas propuestas fonográficas se adelantaron al fenómeno de la champeta criolla en la ciudad y podrían ser uno de los fermentos de la aparición de ésta.

Pero, sin dudas, el aporte de Wanda a la musicología colombiana, además de proyectarse al extranjero, fue su incesante búsqueda de nuevas fuentes melódícas y a la apuesta a exploraciones rítmicas desde una base nacional de herencia africana.

Parte de la acogida de Wanda se debe a la gestión visionaria de los empresarios de la casa Fuentes. Sus representantes hacían mercadeo de sus ejecutien la mayoría de eventos y encuentros de productores y sellos discográficos internacionales. En Francia, como resultado de las gestiones de su promotor Javier García Muñoz, se logró catapultar al grupo en los paises francófonos de África.

“ Ellos cantaban en su jeringonza y suponían que en los tantos paises de Africa donde llegaban, por tener tantos dialectos y lenguas, se confundían y nos tomaban como si fuera en la lengua de algún sitio del continente”, recuerda mientras medita que hubo mucha solicitud del grupo para Kingston, Aruba, Curaçao, Martinica, hasta a Inglaterra…

Consultado Fruko sobre los derechos de autor de los discos que se adaptaban en Colombia, explicó que se tomaban de los sellos de los discos y que Fuentes se encargaba de cubrirlos. “Hasta donde yo sé, eso se respetó”.

Pero el tiempo marcó el final de la agrupación de estudio. Para Estrada hay una razón de múltiples cabezas: “Las circunstancias y el consumo de la música han cambiando los gustos y preferencias que inciden en las políticas de las disqueras”.

En el discos Fuentes de hoy se tiene un buen repertorio de Wganda Kenya guardado en espera de una efectiva distribución. “Pero no existen los promotores que se motiven a posicionarlos, ahora son otros ritmos de moda. Vamos a necesitar que esta empresa, que es la mayor productora de música tropical en el mundo, llegue a la feliz coincidencia de tener unos promotores adecuados para toda nuestra música”, critica el músico.

 “Vamos a esperar a que venga lo mejor”, dice esperanzado. “Lo que nos queda de recuerdo es que hubo mucha aceptación”.

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