El Fuete que marcó al Cacique

Hector Castillo | | 23 febrero, 2020

Las premoniciones y augurios marcaron la vida artística de Juancho Rois y Diomedes Díaz. De pequeños fueron signados para la grandeza.

“Cuando Diomedes nació, en 1957, a mi casa se presentó un acordeonero que se acercó a un lado de la cama y comenzó a tocarle y él abría los ojitos, se concentraba en el sonido. Ese señor, sorprendido, me dijo: ‘Doña, escriba el día del nacimiento de este niño porque va a ser músico y toda Colombia y el mundo van a saber de él’ ”, recordó a un visitante Elvira Maestre, su madre.

Discos CBS

 Fue un niño de pantaloncitos cortos y guaireñas que creció con la ilusión de ser cantante. En su deambular vendiendo mochilas wayúes, arriando burros leñeros o pastoreando cabras en cardonales, creaba versos y tarareaba las canciones viejas que aprendía de parranderos cercanos y holgazanes trotamundos que cruzaban por su corregimiento desértico.

En San Juan del Cesar, Juancho Rois aún era el muchacho delgado de afro modesto y dientes prominentes que vivía encerrado digitando como loco el acordeón en un cuarto de la casa de su abuela Rosa María Fernández. Sobre su timidez se daba gana e impulso para colarse en las parrandas insomnes con reconocidos músicos en gira por la región.

Discos CBS

A principios de los setenta Alfredo Gutiérrez, al ver su soltura con los botones en casa del “Chijo” López sentenció: “Este pelao va a ser muy grande”.

Disquera Codiscos

Eso se replicó años adelante. “Una vez fuimos a cantarle a una parranda al Gavilán Mayor (capo marimbero) en una finca cercana a Treinta Tomarrazón. Juancho me llevó como cantante, ese día también tocaron los Hermanos Zuleta y Silvio Brito. Había salido el disco “Fuete” y lo cantamos, al igual que otras canciones. Juancho hizo una demostración artística con el acordeón que duró media hora y Emilianito se subió a la tarima, lo abrazó a pesar que no lo conocía bien, lo bajo, se lo llevó para su mesa y dijo: ‘esta es una figura’. Poncho Zuleta, que estaba cerca, corroboro: ‘Este si es un verraco’. El Gavilán Mayor, se subió al escenario y dijo por el micrófono: ‘¡Este es el hombrecito que toca y te va a da duro con el fuete a ti Emiliano, a “Colacho” y a todo el mundo!’ ”, Recordó su paisano, el compositor Roberto Calderón.

Uno para el otro

Disco CBS

A las voces de elogios no faltaron los coros de incrédulos que no daban un centavo por el locuaz cantautor de La Junta y el corretón acordeonista sanjuanero. Se burlaban de la voz de “chivato” de Díaz, pero éste no se amilanó. Con perseverancia sería el artista más famoso de su pueblo. Al muchacho de dientes de “conejo”, no le fue fácil frentear a la sorna que no asimilaba su forma de armonizar contra corriente. Ágil y aventurera su nota alimentada por el merengue dominicano, el porro sabanero y el vallenato moderno, creó el estilo punzante y recursivo que rompía la tradición marcada por el vallenato clásico. Llegaron a los estudios de Codiscos con compañeros diferentes.

Inicialmente el cantautor juntero realizó tres producciónes, una con Náfer Durán (“Herencia Vallenata”) en la disqueras Codiscos y dos con el Elberto el “Debe” López, (“Tres canciones” y “De frente”), en el sello CBS.

Juancho Rois, por su parte, entró con una excelente producción en Codiscos al lado de Juan Piña (“El fuete”), pero las continuas presentaciones de Piña con su orquesta tropical impidieron la consolidación de este dúo. Juancho y el “Cacique” ya se conocían y había empatía. En la producción con el sanmarquero Rois le había grabado “La morriña” y otra, “Morenita linda”, de su tío Martín Maestre.

El “Conejo” visitaba con frecuencia a La Junta y había participado en 1977 en su Festival del Fique. Diomedes también merodeaba a San Juan del Cesar donde parrandeaba y procuraba canciones para sus producciones.

Julio Morillo, segunda voz en la agrupación del Cacique con el “Debe” López, recuerda detalles desconocidos de cómo se dio la unión del “Fuete” y el “Cacique”: “Había roces entre Diomedes y el “Debe”. A Diomedes le incomodaba que la mujer del López se metiera en los asuntos de la agrupación. En cierta ocasión, estábamos amanecidos después de un toque que hicimos en el Copey, llegó Juancho Rois acompañado de un amigo y Diomedes me dijo: ‘ese va ser mi próximo acordeonero’. Se unieron. Pasaron unos días y empezamos la tarea de seleccionar las canciones. Viajamos a Bogotá y nos hospedamos en el hotel Niágara. Recuerdo que un lunes cuando montábamos las canciones, Juancho Rois le hizo unos arreglos rápidos y modernos a una canción, creó que era “La piedrecita” o ‘La egoista’. Diomedes dijo: ‘yo no voy a entrar ahí’, y Juancho le inquirió: ‘ajá ¿y por qué?’. Diomedes le aclaró: ‘eso no es lo que yo quiero’. En la ejecución de la pieza Diomedes no daba para unirse y le pidió que le hiciera otra entrada. Juancho le dijo que esa era la que iba a grabar. Entonces Diomedes se levantó rabioso y Juancho Rois le gritó: ‘¡si no es esa, no grabamos!’. Diomedes le respondió: ‘¡no grabamos!’. Al ver esa vaina me tocó calmar los ánimos. Salí de inmediato a recepción y llamé a Gabriel Muñoz, el productor musical. ‘Vente rápido porque hay una fuerte discusión entre Juancho y Diomedes y esta grabación hay que hacerla’, le previne. Llegó rápido, los estudios de Ingesón quedaban cerca del hotel. Apaciguó los ánimos y los convenció de hacer la grabación. Recuerdo que ese Long Play se iba a llamar ‘El Alma en un acordeón’, pero a última hora, la disquera lo cambió por ‘La Locura’, lástima que no hubo comprensión entre los dos”.

Ese álbum trajo los éxitos “El Alma en un acordeón” (Diomedes Díaz) “Lo más Bonito” (Roberto Calderón), “Sol y luna”, (Fabio Zuleta) “Acompáñenme” y “Lluvia de verano”, (Hernando Marín) “Vendo el alma”(Héctor Zuleta), de profusa resonancia en emisoras, bailes públicos, casetas y festejos privados. Con la agenda de presentaciones copadas siguieron los roces que dieron al traste con la unión. Empero los resquemores Diomedes reconoció la importancia de este larga duración en la canción “Mi vida musical” que salió en el reencuentro de ellos “… El tercer paso que di, me dejó recuerdos cuando grabé la ‘Locura’ con Juancho Rois/ Yo no sé porque sería la separación, eso hace tanto que ni me acuerdo/ grabamos un sólo long play que fue tan bueno que a mí todavía me dicen que es el mejor…”.

Con este trabajo los dos fusionaron el canto tradicional con el acordeón moderno, desafiando feudos vallenatos y compartiendo puestos con los más afamados intérpretes del vallenato del momento: Jorge Oñate y Colacho Mendoza, los hermanos Zuleta, el Binomio de Oro, Silvio Brito y el Pangue Maestre, Beto Zabaleta y Emilio Oviedo.

Rupturas

Para la época Juancho acostumbrada a “vacilar” en su renoleta con el Maño Torres, el bajista más “aguajero” del vallenato y eso generó recelo en el “Cacique de la Junta”.

Poncho Castro, amigo entrañable de Rois, sostiene que la ruptura tuvo otros factores: “Juancho me contó que la familia Rois no quería que tocara acordeón y anduviera en fiestas porque habían unos parientes lejanos de los Rois que tenían problemas en la bonanza marimbera y su papá y tíos andaban nerviosos porque le podía ocurrir algo. Por la fiesta que le tocan y asesinan a Lisimaco Peralta, aumentaron las insistencias de la familia frente al peligro. Él era un pelao y le hizo caso a la familia y se separó de Diomedes”.

Ante la disolución de ese grupo Rafael Orozco, cantante del Binomio de Oro quien medió en la unión entre Rois y Juan Piña, recomendó a Juancho emparejarse con Elías Rosado, un joven cantante molinero que había grabado con el acordeonista sanjacintero Ramón Vargas.

Disco CBS

En 1979 presentan una excelente producción llamada “La Fuetera” (CBS) en la que Rois desborda agilidad con pitos y bajos que exploran nuevas sensaciones en terrenos musicales lejos de los heredados. Canciones como “La Primera piedra” (Hernando Marín), “Condición de un parrandero” (Crispín Rodríguez),”Del tamaño de la Luna” (Carlos Huertas) y, para muchos, la mejor versión del “El Mejoral” (Rafael Escalona), quedaron como evidencia. En esta última el guajiro hizo una asombrosa digitación, entre tonos mayores y menores.

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 Diomedes con su nueva agrupación al lado de Nicolás “Colacho” Mendoza, graba ocho producciones (Dos Grandes, El Profesional, Tu Serenata, Para mi fanaticada, Con mucho estilo, Cantando, “Todo es para ti, El Mundo) con la CBS.

En últimas “Colacho” deserta de la agrupación ante los excesos e incumplimientos musicales de Diomedes Díaz y se une a Silvio Brito. Tras esto el Cacique forma pareja con al joven acordeonista “Gonzalo “Cocha” Molina con el que grabó tres producciones musicales (Vallenato, Brindo con el alma, El Líder).

Juancho estuvo sin compañero durante dos años. En 1981 acudió el llamado del solitario “Jilguero”, Jorge Oñate. Un problema personal de su anterior acordeonista Raúl “Chiche” Martínez lo dejó cesante. Rangel “Maño” Torres, el bajista de esa agrupación, amigo de Rois, le había sugerido a Oñate que ligara con “El Fuete”.

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Prensan seis propuestas ininterrumpidas: El Cantante, Ruiseñor de mi Valle, Paisaje de sol, 13 aniversario, Canto y tradición y El Cariño de mi pueblo. De ahí quedaron páginas imborrables como “Lloraré” (Gustavo Gutiérrez), “Ruiseñor de mi Valle”(José Hernández M.),“La Gordita”(Leandro Díaz), “El Corazón del Valle”(Roberto Calderón), “La Contra”(Leandro Díaz), “El Cariño de mi pueblo”(Gustavo Gutiérrez). Desacuerdos económicos entre estos artistas provocó la salida de Rois en 1986.

En este receso de Rois hubo amagos de unión con el merenguero Wilfrido Vargas, al igual que con Miguel Morales y el opita Jairo Serrano.

A mediados del año 1987, El “Fuete” es elegido presidente del XI Festival Nacional de Compositores de música vallenata de San Juan, experiencia que al final resultó fugaz, dimitió al cargo.

En la agrupación del Cacique con el “Cocha” Molina bajaron las ventas de los discos, se comentaba que el acordeón de Molina era remedador, repetitivo y decadente, hecho que preocupó a los directivos de CBS.

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El cantautor de las multitudes reconsideró su alianza con el “Cocha” y, por recomendaciones de amigos y allegados, concretiza el reencuentro con el “Fuete”, El 25 de octubre de 1988.

Ganó el folclor

Sus seguidores no se resignaban verlos separados, esperaron más de 10 años para festejar el reconcilio. Diomedes quería retomar el puesto del artista más vendedor de Colombia.

Bueno recordar que Diomedes en su primera producción con el “Cocha” se sobró en elogios para su novel acordeonista en “El gallo y el pollo” y desdeñó a músicos decisivos en su carrera como Rois. “(…) Ya la gente se reunió en la gallera, y están esperando el pollo que llegue y dice que si lo carga Diomedes le pueden jugar la plata que quiera…lo que pasa que el pollo que encontré a cualquiera se lo juega en la valla… A excepción de Calixto y Alejo Durán, y otro muy especial como es el gran “Colacho” y con Emilianito son cuatro los únicos que hay que respetar”.

Joaco Guillén, representante de la agrupación de Diomedes reveló las motivaciones del reencuentro. “El último long play que grabó con el “Cocha”, el “Líder”, no estuvo bueno, repetía los mismos pases, bajaron las ventas y los contratos. Le dije a Diomedes que había que mirar a otro acordeonero y pensar en el futuro y le dije que Juancho Rois estaba libre. Me respondió: ‘llámalo, pues’. Llamé a Juancho y nos quedamos a encontrar en Badillo. Yo llegué con Diomedes y Juancho se apareció con Álvaro Álvarez y Sandro Zuchinni”.

Esa cita se dio un 26 de Octubre de 1987. Álvaro Álvarez, amigo de Juancho, compartió ese momento: “llegamos como a las nueve de la noche en una cuatro puertas, Diomedes llegó donde nosotros nos abrazó y le dijo a Juancho: “Usted es mi nuevo compañero, vamos a grabar, yo ya cumplí un ciclo y usted es un gran talento y tiene que darle muchas cosas al folclor, los dos unidos volteamos esta vaina”.

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Así se concretizó la unión más esperada de la música vallenata a la que el compositor San Juanero Roberto Calderón registro en la canción ‘Ganó el folclor’: “Yo estaba en Tolú, pasando unas vacaciones de Semana Santa en una cabaña de Tulio Villalobos. Como las cuatro a cinco de la tarde miré al horizonte donde se ocultaba el sol. Eso fue un viernes. Me salí de la playa y me fui a la cabaña y comencé a componer la canción. Cogí la guitarra y dejé la melodía. Al día siguiente le metí la letra, ya la tenía grabada en parte. Como a las cuatro de la tarde la terminé de grabar corriendo porque Diomedes y Juancho llegarían a las siete de la noche. Cuando llegué a la caseta Juancho me esperaba en la puerta, buscamos una grabadora pequeña y nos fuimos detrás del picó. La escuchó y pegó un saltó de emoción y me dejó allí tirado y se fue corriendo a buscar a Diomedes. Me subieron a la tarima y me hicieron cantar un pedacito… ‘Y se escuchaban los comentarios, mientras la noticia iba rodando haciendo honor al folclor. Al uno El Cacique lo apodaban, mientras que al otro El Fuete lo llaman, de corazón. Era la locura, gritaba la gente y efusivamente, el pueblo entero se emocionó…’ ”.

El Ld se iba a titular “Páginas de oro”, nombre de la pieza de Hernán Urbina, pero, en un arranque emotivo el “Cacique” decidió que se llamara: “Ganó el Folclor”. Esta unión musical duró 7 años, grabaron 7 producciones: “Ganó el Folclor” , “El Cóndor Herido”, “Canta Conmigo”, “Mi Vida Musical” , “El Regreso del Cóndor”, “Titulo de Amor”, y el último, “26 de Mayo”, del que se desprendieron: “Gaviota Herida”(Efrén Calderón), “No era nido”(Chiche Maestre), Era como yo (Efrén Calderón)”, “Lucero espiritual”(Juancho Polo), “El culpable soy yo”(Chiche Maestre), “Parranda ron y mujer”(Romualdo Brito), “Tú eres la reina”(Hernán Urbina), “Por qué razón”(Juancho Rois). Fueron premiados con discos de oro, discos dobles, cuádruples de platino y Congo de Oro en el Carnaval de Barranquilla. Estos éxitos recorrieron el país y brillaron en el extranjero.

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Diomedes, con su talento, carisma y gran intuición musical ayudó a proyectar la carrera de Juancho Rois; a su vez, el “Fuete”, como productor musical, compositor, experto de doblaje, asesor y consejero de su vida pública re encumbró al Cacique.

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Los dos conformaron una pareja inolvidable en su plena madurez. En 1991, en el programa “Estelares del Vallenato” del Canal Telecaribe se percibió la química personal y musical de los dos artistas. “Él es solo… él debe mantenerse, cuidar su imagen, él vive para una familia que necesita mucho de él… y por eso, trato de decirle que se cuide”, intimaba Juancho al presentador.

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En otra entrevista en el mismo canal, en el programa “Chereverismo”, ese mismo año, el “Cacique” le dijo al presentador Jacob Guerra: “Me siento muy contento al lado de mi compadre Juancho. Quisiera decirle, pues, que el futuro de mi agrupación está en el acordeón de mi compadre Juancho Rois”. Como muestra de esa consideración el juntero creó la canción “Las notas de Juancho”, grabada en el CD “Canta conmigo”.

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Después de la apoteósica presentación musical que Diomedes hizo al lado de Juancho Rois en 1992 en el marco del Festival de orquesta y acordeones del Carnaval de Barranquilla, fue abordado en la tarima por el periodista Abel González Chavez (q. e. p. d) quien dijo a los televidentes que seguían la transmisión por el canal Telecaribe:

“Estoy con un ídolo costeño a nivel internacional, vamos con el saludo de despedida de Diomedes: “Yo quiero darle un abrazo muy especial a mi compadre Juancho Rois y que sepa no en estos momentos, que sepa que toda la vida ha sido mi mejor acordeonero, mi mejor compañero y mejor hermano.”

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De inmediato pasó el micrófono a Juancho y éste expresó: “Bueno mi respeto para Diomedes. Sinceramente esto del esfuerzo que he tenido haciendo las cosas con buena voluntad y con dedicación.”

 Nuevo vuelo

El temperamento de Diomedes se volvía irascible, el incumplimiento de algunas presentaciones ponía en riesgo la integridad física de sus compañeros.

Ya era muy evidente que algunas veces se encelaba con el “Fuete” y le coartaba en tarima el desfogue de su acordeón. “Últimamente trabajar con Diomedes era bastante fregado. Algunas veces Juancho tocaba algunos temas que a Diomedes no le agradaban y le daba rabia. Entonces le echaba sátiras por el micrófono y Juancho no se quedaba atrás, le subía el tono al acordeón, en unos niveles tan altos donde no podía cantar bien Diomedes”, recuerda el cajero Tito Castilla.

En 1991 en una presentación en San Juan del Cesar circularon rumores de disolución. El cacique en la tarima los desmintió: “Yo jamás dejaré a Juancho solo, que me deje el si quiere… y yo lo vengo a buscar a San Juan”. Tres años más tarde, el domingo 20 de noviembre de 1994, hicieron su última presentación en un baile en Valencia, Venezuela. Esa vez, curiosamente Diomedes le insistió a Juancho Rois que cantara “Señor Locutor”, la que entonó con timidez y voz difónica: salió ovacionado.

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Por ese tiempo Alexis Lozano, director de la orquesta Guayacán, su admirador ferviente, lo había invitado a interpretar con su acordeón dos canciones: “Amor traicionero” y “Arriba mi folclor”. Juancho deseaba internacionalizar el vallenato preparaba un proyecto de fusión musical del vallenato con merengue dominicano, el “Vallerengue”, propuesta orquestada donde participarían artistas vallenatos y dominicanos de las que quedaron bocetos. Su desaparición en un accidente aéreo el 21 de Noviembre de 1994 en Venezuela truncó esta posibilidad.

La muerte de Rois provocó un profundo dolor en el Cacique que, en medio de los tragos, anunció su retiro de la música. Paradójicamente, a los cuatro días de ese luto llamó al acordeonista al joven Iván Zuleta para reemprender su rumbo artístico, hecho que causó malestar en el pueblo sanjuanero lo que motivó que el Concejo Municipal de San Juan le declarara persona no grata.

Un año más tarde en una entrevista concedida al periodista Ernesto Mcausland de Telecaribe retomó el asunto. “Juancho Rois para mí no ha muerto, es difícil creerlo, hasta ahora me está siendo falta, como diría en la canción, me hago el cargo que no fui al entierro, pa hacerme el cargo que no se ido, Yo no vi en la caja ni nada… me está haciendo como falta, no.”

Ese sentimiento lo dejó en la pieza “Un canto celestial” y en los reiterados saludos que le enviaba en sus posteriores producciones: “ Compadre Juancho no fui a su entierro porque no lo quise ver enterrar, porque así yo me hago la idea de que usted está viajando lejos y en cambio en el cementerio me mata la tristeza…”

Con la muerte de su compañero, las ventas de “Fiesta Vallenata” compacto que la CBS (Sony Music) lanzaba los fines del año empezaron a descender, algunos consideraban que el acordeón de Rois era decisivo en las canciones fiesteras de Diciembre y Carnaval.

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Diomedes, que en ocasiones hacia reparos al estilo renovador de Juancho Rois, irónicamente escogió a acordeonistas como Iván Zuleta, Franco Arguelles, Juancho de la Espriella, Omar Geles y Rolando Ochoa que siguen su estela musical. Y a los más tradicionalistas, como “Cocha” Molina y Álvaro López les hizo adaptar algunas canciones al estilo musical del “Fuete”, el acordeonero que lo marcó hasta sus últimos días.

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